Bulonza Sebigunda Futura Enfermera

"Lo que veo en mi vida y en el mundo del que quiero ser parte, que me inspira y me excita, es estar entre aquellas personas que están ayudando a otras personas en situaciones difíciles", dice Bulonza.

La madre de Bulonza murió dando a luz a ella, y para honrar su nacimiento en medio de esa pérdida, su abuela la llamó "la voluntad de Dios". A sus 19 años, Bulonza cree que su vida refleja su nombre, a pesar de crecer en pobreza extrema y perder a su padre el año pasado, cuenta sus bendiciones por encima de todo: es decir, el don de la educación y los amigos que hizo en la escuela.

"Cuando mi padre murió, me fui a vivir con mi hermano mayor que es muy pobre y no tiene trabajo, y pagar mis cuotas escolares fue un gran problema. Vengo de una familia pobre; hay 12 niños y yo soy el único que fue a la escuela. Iba a tener que dejar la escuela secundaria en mi tercer año (hay seis años de escuela secundaria en el Congo).

"Me echaron de clase porque no podía pagar las cuotas escolares, y de camino a casa, hablé con mi compañera Brigitte. Me dijo que no estaba segura de que todavía fuera posible, pero tal vez podría obtener apoyo para pagar mi escuela de ABFEC, socio de Action Kivu en el Congo.

"Al día siguiente, conocí a uno de los empleados locales de la ABFEC y me dijeron que tenían que presentarme a Papa Amani ya que mi caso era especial, ya que era la mitad del año escolar. Lo conocí, y me hizo algunas preguntas sobre mi vida y lo que quería ser. Durante el resto de ese año, pagó mis cuotas escolares de su propio bolsillo, y al año escolar siguiente me inscribí oficialmente en el programa de Asistencia Educativa. Acabo de graduarme este año (2017) y lo hice muy bien".

"No tengo padre ni madre, pero estoy logrando mi sueño, y hay muchos otros como yo, pero que desafortunadamente no tienen suerte como yo, por eso tengo que hacer algo para ayudar a los demás. Lo que veo en mi vida, en el mundo, que quiero cambiar es dar oportunidades a los huérfanos para obtener una buena educación y ayudarlos a vivir sin ser maltratados por otras personas, construyendo un lugar donde puedan estar a salvo o apoyar a las organizaciones que ya están haciendo ese trabajo".

La educación no sólo afecta el futuro de Bulonza, sino que ya ha cambiado su vida. "Muchas cosas han cambiado al estar en la escuela", dice. "Tengo nuevos amigos como Brigitte, entiendo lo que significa ser ayudado, y mi comportamiento ha cambiado, ya no estoy solo. Estar en la escuela me da valor y me siento digno y empoderado".